¿Por qué debo tener una web para mi marca personal?

Si eres un freelance o profesional de servicios, estoy segurísima de que a estas alturas de la vida te han dicho mil veces que trabajes tu marca personal (y lo has hecho).

Hasta aquí todo bien, ¿no?

El problema ha llegado cuando te sientas, miras lo que has construido hasta ahora y piensas…

Genial, ya he construido mi marca, tengo clientes, he conseguido una recurrencia de ingresos, mis redes sociales funcionan, pero… ¿y mi web?

Totalmente abandonada.

Y puede que te haya pasado esta situación: hiciste tu web (tú solo) a los inicios pero pfff… no te sirvió para nada. Y dudas. Y te planteas lo siguiente:

¿De verdad necesito una web si mis redes sociales ya están funcionando?

Te voy a dar mi respuesta más humilde.

Invertir en una web depende del momento en el que está tu negocio

Si lo que buscas es invertir en una web pensando que vas a captar 10 clientes al mes a través de ella, no lo hagas. Vas a tirar tu dinero.

A lo largo de estos años me he dado cuenta de una cosa: invertir en una web (o no) depende del momento en el que te encuentres con tu negocio.

Obviamente esto depende del modelo de negocio. Si tienes una tienda online, por narices necesitas una web desde el principio. Pero si estás aquí, sigue leyendo.

Si llevas poco tiempo emprendiendo, hay cosas más urgentes que la web

Si llevas literalmente 1 mes, 3 meses o incluso me atrevo a decir un año emprendiendo, mi foco no estaría en hacer una web porque hay otras cosas más importantes que van a condicionar que esa web funcione bien:

Conocer a tu cliente ideal de verdad. No el clásico “tiene 25 años, ha estudiado publicidad, sus hobbies son…” bla bla bla. Me refiero a deseos, puntos de dolor (internos y externos), objeciones de compra, lo que desea conseguir. Información con chicha.

Tener claros tus servicios. Puede que estés empezando y tengas clarísimo lo que vas a ofrecer, pero en la práctica te das cuenta de que no. Que los clientes no quieren eso y te toca pivotar.

Definir tus objetivos reales. Para mí un objetivo con la web no es “vender más”. Eso se da por hecho. Necesitas visualizar a más largo plazo: qué quieres conseguir con tu web de cara al futuro, cómo te gustaría que evolucionara, qué quieres que haga el usuario cuando llegue.

¿Qué crees que pasaría si no tienes esto controlado antes de invertir en una web? Que no te va a servir para nada. Porque le estás hablando a la persona incorrecta, le estás ofreciendo servicios que no necesita y la web no se está comportando como una herramienta de negocio.

Y esto sucede porque no te has dado la oportunidad de establecer las bases. De cagarla, ver qué funciona, ver qué quiere tu comunidad y definir tu propia metodología.

Cuándo sí tiene sentido invertir en una web profesional

Ahora bien, cuando cumples estos factores:

  • Conoces todo sobre tu cliente
  • Tus servicios están bien definidos (y has comprobado que dan resultados)
  • Cuentas con tu propia metodología
  • Tienes claro qué quieres conseguir con tu web

Ahí sucede la magia.

Porque no inviertes en una web esperando hacerte millonario de la noche a la mañana. Lo haces sabiendo que es la herramienta principal de tu negocio, entendiendo que se convierte en el núcleo de todas tus acciones de marketing y que su función es mejorar tus procesos, hacerte la vida más fácil y que… independientemente de lo mucho que trabajes tus redes sociales, ese es tu centro de operaciones.

¿Para qué sirve tener una comunidad grande si no tienes donde llevar todo ese tráfico?

Una web profesional no es un lujo, es un reflejo de tu nivel

Y sí, algunos te dirán que con una página de Notion es suficiente, una web en Canva, que con la IA la haces en minutos y bla bla bla.

Pero no te equivoques.

Piensa en alguna empresa grande que te guste… ¿tiene una web cutre? No. Porque saben que su web es un reflejo de la calidad de su trabajo. Y para que haya calidad, primero tiene que haber criterio.

¿En qué momento estás tú?

Si te encuentras en la primera fase (empezando), mi mejor consejo es: céntrate en conocer a tu cliente, salir a investigar, definir tus servicios y objetivos, y date el permiso de cambiar y de moldear esa idea con la que empezaste. No todo tiene que ser tan rígido.

Si por el contrario ya lo tienes clarísimo todo… ¿Cuándo empezamos a darle caña a tu proyecto? 😏

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