Si tienes un sitio web y estás vendiendo un servicio o formación, probablemente ya te has topado con esta situación:
“Okey, pero ¿cómo mejoro las ventas?”
Lo primero en lo que piensas es invertir en publicidad o llevar más tráfico. Y después de unos cuantos intentos fallidos, ves que no te sirve para nada.
Lo que nos lleva al siguiente problema: ¿será que mi producto no interesa?
En la mayoría de los casos, el problema ni siquiera es el producto. Muchas veces reside en algo que poca gente revisa: la página donde estás mandando a toda esa gente.
Qué es una landing page (y por qué no es lo mismo que tu web)
Una landing page, también llamada página de aterrizaje o página de venta, es una página específica dentro de tu sitio web con un único objetivo: convertir visitas en clientes.
No es tu home. No es tu página de servicios. Es una página diseñada exclusivamente para que el usuario haga una cosa concreta, sin distracciones, sin atajos y sin excusas para irse sin actuar.
Existen varios tipos dependiendo de en qué momento del proceso de compra esté tu cliente, pero eso lo dejamos para otro artículo.
Por qué una landing page convierte mejor que una página normal
La característica principal que hace diferente a una landing page es que no tiene menú ni footer.
Y no es un capricho de diseño. Es una decisión estratégica.
Cuando alguien llega a tu web y tiene menú, tiene opciones. Y las opciones distraen. El usuario se pone a navegar, mira el blog, va a la sección de sobre mí, y antes de que te des cuenta… se ha ido sin comprar nada.
En una landing page, todos los botones llevan al mismo sitio:
- Agendar una llamada
- Comprar el producto o servicio
- Dejar los datos de contacto
Sin menú, sin footer, sin escapatoria. El usuario solo puede avanzar hacia tu objetivo o cerrar la pestaña. Y eso, inevitablemente, aumenta las conversiones.
Qué elementos debe tener una landing page que realmente vende
Una vez tienes clara la estructura sin distracciones, hay tres elementos que determinan si tu landing convierte o no:
Copy. El contenido tiene que conectar con tu cliente, no sonar robótico. No estoy hablando de aplicar fórmulas mágicas tipo AIDA o PAS. Estoy hablando de demostrar que entiendes su problema mejor que él mismo, y de explicar cómo lo vas a resolver. Los beneficios de trabajar contigo, cómo es tu oferta, la transformación que va a conseguir.
Estructura. Va muy ligada al copy. Se trata de definir las secciones que debe tener la página, en qué orden aparece la información y cómo se orienta el contenido para guiar al usuario hacia la acción sin que tenga que pensar demasiado.
Diseño. Y aquí es donde mucha gente falla. El diseño no es decoración. Si alguien llega a tu landing y lo primero que ve parece hecho con prisa, va a pensar que tu producto también lo es. La calidad de lo que ofreces tiene que verse desde el primer scroll, especialmente si estás vendiendo un servicio de alto valor.
Página de gracias. La página a la que llega el usuario después de completar la acción. Más allá del “gracias por tu compra”, tiene una función analítica clave: permite medir cuántas personas completan el proceso y sacar conclusiones reales sobre el rendimiento de tu embudo.
Cuándo tiene sentido delegar el diseño de tu landing page
Si tienes un lanzamiento próximo y no quieres arriesgarte a improvisar, puedo gestionarte toda la parte creativa.
El proceso es así:
Primero definimos juntos la estructura de la landing. Después recopilamos todo el material necesario: imágenes de marca, fotos del producto, identidad visual y copy. Si necesitas ayuda con los textos, eso también se puede delegar.
Con todo el contenido listo, diseño un prototipo para que veas exactamente cómo va a quedar antes de tocar una sola línea de código. Así los cambios se hacen en la fase correcta, no cuando ya está maquetado y cuesta el doble rehacerlo.
Cuando el diseño está cerrado y aprobado, paso a desarrollo.
El plazo medio de entrega son dos o tres semanas. Solo cojo dos proyectos de landing al mes.
Si quieres saber si tu proyecto encaja, reserva tu sesión de valoración aquí.